En 2018, el mundo del fútbol vivió uno de los momentos más polémicos de la última década: la entrega del Balón de Oro a Luka Modric. Tras más de diez años de dominio absoluto de Lionel Messi y Cristiano Ronaldo, el mediocampista croata rompió la hegemonía y se llevó el premio más codiciado del planeta fútbol.
La decisión sorprendió a millones de aficionados. Messi venía de otra temporada brillante con el Barcelona, pero fue Modric quien, gracias a su papel clave en el Real Madrid campeón de la Champions League y en la selección croata que llegó a la final del Mundial, convenció a los votantes.
Para muchos, aquello fue un acto de justicia histórica: premiar al cerebro silencioso detrás de los éxitos colectivos. Para otros, fue un “robo” a Messi, el eterno genio que parecía destinado a sumar otro galardón a su colección.
Años después, la discusión sigue viva: ¿fue el Balón de Oro 2018 un reconocimiento merecido o un capítulo polémico en la historia del fútbol?