A sus 52 años, María Elizabeth Tanus, conocida como Marieli Tanus, ha admitido un doloroso episodio que dejó a muchos perplejos. Su historia se entrelaza con la de Vicente Vargas, un hombre con quien inició un romance virtual en 2017. Tras meses de intercambios en redes sociales, ambos decidieron conocerse en persona, pero lo que comenzó como un encuentro esperado se tornó en una tragedia.
El 28 de septiembre de 2017, Vicente llegó a Puebla, donde se quedó en el departamento de Marieli. Sin embargo, solo cuatro días después, una discusión en su hogar culminó de manera brutal. Los vecinos escucharon gritos desesperados y ruidos de objetos rompiéndose, lo que llevó a algunos a llamar a emergencias. Al llegar las autoridades, encontraron a Vicente sin vida, con más de 50 heridas infligidas por un arma blanca.
Marieli alegó que actuó en defensa propia, afirmando que Vicente le había confesado que era portador del VIH y que la había amenazado con atentar contra su vida. Esta revelación la llevó a un estado de crisis emocional, causando que se resistiera a las autoridades y presentara una versión de los hechos llena de desesperación. En la primera audiencia, se confirmó que Vicente efectivamente estaba infectado, lo que impactó a Marieli y complicó aún más la situación.
A pesar de las circunstancias, la opinión pública se dividió. Muchos apoyaron a Marieli, viéndola como una víctima de violencia de género, mientras que otros cuestionaron la cantidad de lesiones que causó a Vicente, sugiriendo que superaban lo que podría considerarse defensa propia. En marzo de 2020, Marieli fue condenada a 13 años y 4 meses de prisión por homicidio calificado, un veredicto que sus defensores consideran injusto.
El caso de Marieli no solo resalta la complejidad de las relaciones humanas y los traumas que pueden surgir, sino que también pone de relieve la violencia de género que muchas mujeres enfrentan en silencio. A medida que se desarrollan los acontecimientos, la historia de Marieli invita a una reflexión profunda sobre las dinámicas de poder y la necesidad de apoyo para quienes se encuentran en situaciones abusivas. La lucha por justicia y reconocimiento de las experiencias de las víctimas continúa siendo un tema crucial en la sociedad actual.