La desgarradora verdad detrás de la muerte de Eli Wallach y su esposa finalmente revelada
Eli Wallach, un ícono del cine y el teatro estadounidense, nació el 7 de diciembre de 1915 en Brooklyn, Nueva York, en el seno de una familia de inmigrantes judíos polacos. Su infancia en un barrio de inmigrantes cultivó en él un profundo sentido de identidad cultural, que más tarde influiría en su carrera actoral. Inicialmente, Wallach estudió para ser maestro en la Universidad de Texas en Austin, pero la actuación pronto lo atrajo. Se formó en el Actors Studio de Nueva York, donde perfeccionó su técnica bajo la guía de grandes maestros.
En 1948, conoció a Anne Jackson, una talentosa actriz proveniente de Pennsylvania, y su conexión fue inmediata. Su matrimonio no solo fue un vínculo personal, sino también una colaboración profesional que los llevó a actuar juntos en varias producciones. Wallach alcanzó la fama en la década de 1950, destacando en películas como “El Bueno, el Malo y el Feo”, mientras que Jackson brillaba en Broadway, ganando reconocimiento por sus actuaciones conmovedoras.
A lo largo de su vida, la pareja se mantuvo unida en su pasión por el arte, abogando por historias que exploraban la condición humana. Criaron a tres hijos en un hogar que valoraba la educación y la creatividad, fomentando un ambiente lleno de amor y apoyo. A pesar del éxito, su hogar permaneció humilde y centrado en la familia.
Los años finales de Wallach estuvieron marcados por desafíos de salud, incluida la degeneración macular, que afectó su visión. Sin embargo, continuó actuando, utilizando su memoria excepcional para interpretar papeles hasta sus últimos días. Falleció el 24 de junio de 2014 a los 98 años, y su esposa, Anne Jackson, murió dos años después, el 12 de abril de 2016, a los 90 años.
Las cartas y entrevistas post-mortem han revelado la profundidad de su amor y compromiso. Wallach describió a Jackson como su “mayor papel”, enfatizando la conexión única que compartieron. Su legado perdura no solo a través de sus memorables actuaciones, sino también por su influencia en generaciones de actores. La historia de Eli Wallach y Anne Jackson es un testimonio de amor, resiliencia y dedicación al arte.