Rosendo Cantú, una de las figuras más icónicas de la música norteña, se encuentra ahora casi a sus 80 años, reflejando un viaje lleno de éxitos pero también de melancolía. Desde sus humildes inicios en Nuevo León, donde fabricó su primera guitarra con trozos de madera, hasta convertirse en una leyenda junto a Los Cadetes de Linares, la vida de Cantú ha estado marcada por decisiones audaces y sacrificios por el arte.
A pesar de su notable carrera, que incluye innumerables discos y presentaciones, la vida actual de Rosendo es un recordatorio de los desafíos que enfrentan los artistas a medida que envejecen. Su historia es un testimonio de cómo la música puede ser tanto un refugio como una carga. Con una voz que ha sido considerada la más imitada en la historia de la música mexicana, su legado sigue vivo no solo en sus grabaciones, sino también en el escenario, donde comparte su talento con sus hijos, Rosendo Junior y Roberto Cantú, quienes continúan la tradición familiar.
A lo largo de su vida, Cantú ha enfrentado tragedias, como la pérdida de su compañero Homero Guerrero en un accidente automovilístico, y conflictos internos en la banda, que han puesto a prueba su compromiso con la música. Sin embargo, su determinación por preservar el legado de Los Cadetes de Linares ha sido inquebrantable. En 1999, fundó una nueva versión de la banda, asegurando que su sonido y tradición siguieran vigentes.
A medida que se aproxima su concierto de despedida en noviembre de 2024, hay un aire de reflexión en torno a su carrera. Este evento no solo marcará el final de una era, sino que también será un homenaje a su impacto en la música norteña. Rosendo Cantú continúa siendo una presencia vibrante en el escenario, y su capacidad para conectar con el público, incluyendo a las nuevas generaciones, asegura que su música siga siendo relevante. ¿Qué depara el futuro para él y su familia? Solo el tiempo lo dirá, pero su legado musical perdurará, resonando en los corazones de sus fans por años venideros.