El Baryonyx, conocido como “la garra feroz”, es un dinosaurio que ha capturado la atención del público tras sus apariciones en películas populares como “La era de hielo 3” y “Jurassic World: El reino caído”. Sin embargo, su historia se remonta a 1883, cuando el cazador de fósiles William Walker descubrió una garra y huesos en la formación Wealden, Inglaterra. Estos restos llamaron la atención del paleontólogo Alan Charig, quien lideró una excavación que reveló cerca del 65% del esqueleto del dinosaurio, permitiendo así el establecimiento de un nuevo género y especie en 1986 bajo el nombre de Baryonyx walkeri.
Este terópodo, que medía entre 7,5 y 10 metros de longitud y alcanzaba una altura de 2,5 metros, era un miembro de la familia de los espinosaurios. Su cráneo, que medía entre 91 y 95 cm de largo, presentaba un hocico alargado y estrecho, similar al de un gavial, lo que sugiere que pasaba tiempo sumergido en el agua. Los dientes de Baryonyx, finos y en forma de cono, estaban adaptados para atrapar y sujetar a sus presas, principalmente peces, aunque también se ha encontrado evidencia que sugiere que cazaba otros dinosaurios.
El hallazgo de un iguanodon juvenil en su estómago ha llevado a teorías sobre su dieta, oscilando entre ser un cazador activo de dinosaurios terrestres y un oportunista que se alimentaba de carroña. Su estructura corporal, diseñada para una vida semiacuática, y sus robustas extremidades anteriores con garras impresionantes, lo colocan como un depredador eficiente en su entorno, que consistía en marismas y pantanos hace aproximadamente 130 a 125 millones de años durante el Cretácico.
Baryonyx no solo ha dejado una huella en la paleontología, sino que también ha enriquecido nuestro entendimiento sobre los espinosaurios y sus variadas dietas. Su legado persiste, no solo en los estudios científicos, sino también en la cultura popular, donde continúa asombrando a nuevas generaciones.